Descubre la Tarragona Medieval

Tarragona forma parte del grupo de ciudades privilegiadas que han hecho de su patrimonio un signo de identidad. La inclusión de los monumentos romanos de la ciudad en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO es un reconocimiento al importante bagaje heredado de nuestros antepasados.

La ciudad es heredera de un pasado imperial glorioso, pero también se caracteriza por una rica historia de la Tarragona medieval. La Catedral, la iglesia de Sant Llorenç o el castillo del Rey forman parte, entre otros espacios monumentales, de un patrimonio artístico medieval que te invitamos a visitar.

 

Imagen frontal de la Catedral de Tarragona. Foto: Manel Antolí

 

Descubre este patrimonio dando un paseo por la historia de la Tarragona medieval que no te dejará indiferente.

El recorrido que presentamos te dará a conocer el legado medieval, encabezado por la Catedral que constituye un conjunto muy notable. ¿Sabías que la muralla medieval fue construida en dos grandes fases? La primera fase fue en el siglo XII, aprovechando la muralla romana, y se amplió con el Mur Vell por su parte sur.

El Muro nuevo o la ‘Muralleta’

En el siglo XIV, se construyó un nuevo tramo de muralla que aprovechó las estructuras del antiguo circo romano y que volvía a ampliar la ciudad por el sur. Esta nueva muralla, llamada Mur Nou o Muralleta, seguía la fachada monumental del circo romano e iba paralela a la actual Rambla Vella de la ciudad.

Sin cambios:

El Mur Vell se conserva parcialmente en las calles Ferrers y Enrajolats y destacan las torres de Morenes y de Arandes, que protegían el portal de Olivera, al comienzo de la calle Major.

La Muralleta es parcialmente visible junto a las bóvedas de Sant Hermenegild. Estaba reforzada con varias torres, pero sólo se conservan las de las Monjas y la de Tintoré.

 

La Catedral de Tarragona y su majestuosidad

 

La Catedral de Tarragona es el monumento de la ciudad donde mejor se aprecia el conjunto de arte medieval. Se inició su construcción a mediados del siglo XII y se consagró en 1331, siendo un buen ejemplo de arquitectura de transición del románico al gótico. Se trata de un templo de planta basilical con tres naves y crucero y resalta la fachada principal con su enorme rosetón.

Imagen de la fachada posterior de la Catedral. Foto: Pep Escoda

 

Su campanario tiene base románica, pero el resto es gótico. La Catedral conserva diecisiete campanas en el campanario y dos junto al cimborrio, algunas de las cuales son de principios del siglo XIV.

En el interior de la Catedral, debemos destacar el altar mayor, con un espectacular frontal de inicios del siglo XIII, en el que se representan escenas de la vida y martirio de Santa Tecla. Es obra del escultor Pere Johan y se inició en 1429.

Altar mayor de la Catedral de Tarragona. Foto: Manel Antolí

 

La capilla de los Sastres

Capilla de los Sastres. Retablo de Santa María. Foto: Manel Antolí

Asimismo, entre las capillas góticas hay que poner énfasis en la de los Sastres, del siglo XIV. Se puede considerar la capilla gótica más suntuosa de la Catedral ya que presenta una rica decoración arquitectónica, escultórica y pictórica. Tampoco debemos olvidarnos de la del Baptisterio, antiguamente dedicada a Santa Úrsula y las Onze mil Verges.

El Claustro de la Catedral es de planta cuadrangular, con arcos de medio punto sostenidos por columnas gemelas de tres en tres. La escultura central es uno de los conjuntos más destacados de la plástica románica en Cataluña y se caracteriza por su gran riqueza iconográfica.

La puerta de comunicación entre la Catedral y el Claustro es toda obrada en mármol y el tímpano muestra el Cristo en Majestad rodeado por los símbolos de los cuatro evangelistas.

En el interior del Claustro también se pueden observar capillas góticas abiertas, como la del Corpus Christi, de 1330, o de la Virgen de las Nieves de 1317. La imagen de la Virgen del Claustro, del siglo XIII, es objeto de especial veneración en su capilla.

Claustro de la Catedral de Tarragona. Foto: Manel Antolí

 

En un espacio anexo al Claustro encontramos el Museo Diocesano. Destaca la antigua sala capitular y el antiguo refectorio de la Canónica, cubierto con bóveda de cañón apuntada. Se descubren colecciones de arte religioso de época medieval y moderna procedentes de Tarragona y de su diócesis.

 

El ambiente medieval del Pla de la Seu

 

El Pla de la Seu es uno de los espacios donde se conserva mejor el ambiente medieval de la ciudad. Presidido por la Catedral, observamos varios casales góticos, entre los que sobresale la antigua rectoría y la Casa Balcells.

La Casa Balcells también es conocida como el Palau del Cambrer, dado que hasta el siglo XVI residió el canónigo camarero de la sede de Tarragona, una de las dignidades eclesiásticas más importantes.

Este gran caserón forma parte del conjunto de mansiones nobiliarias que, durante los siglos XIV y XV, se construyeron en la ciudad. Actualmente es de propiedad privada y su interior no es visitable.

Imagen de la Casa Balcells y la Catedral en el Pla de la Seu. Foto: Alberich Fotògrafs

 

El Antiguo Ayuntamiento de la calle Major

 

Muy cerca encontrarás los soportales de la calle Merceria. Están constituidas por unos arcos ojivales que se sostienen gracias a unos pilares ataludados y gruesos. En época medieval este espacio acogía un mercado de verduras, y en la actualidad alberga uno de antigüedades todos los domingos.

En el número 39 de la calle Major, está el edificio del Antiguo Ayuntamiento, con un gran patio y piso principal. Esta casa señorial alojó al consistorio de la ciudad durante cuatro siglos.

Imagen de las bóvedas de la calle Merceria. Foto: Manel Antolí

 

Más allá del Pla de la Seu y la Catedral, Tarragona dispone de otros edificios religiosos de la época medieval, como la capilla de Santa Tecla la Vieja, una pequeña construcción de planta rectangular, o la capilla de Sant Pau. Ésta también es de base rectangular con columnas exteriores adosadas. Es una joya arquitectónica dentro del claustro del Seminario Pontificio.

Imagen de la Capilla de Sant Pau. Foto: Manel Antolí

 

Pero si lo que deseas es descubrir un templo plenamente gótico debes visitar la iglesia de Sant Llorenç, titular del Gremio de Payeses de Tarragona. Una construcción sencilla en planta de nave de salón casi cuadrada. Se divide en cuatro capillas.


Todas son góticas y la que contiene el Santo Sepulcro está cubierta con una bóveda de crucería. La iglesia conserva dos obras medievales del Santuario de Santa Magdalena: el retablo de Sant Llorenç y un cáliz del gótico tardío.

Bordado que custodia la iglesia de San Lorenç. Foto: Pep Escoda

 

El antiguo Hospital de Sant Pau y Santa Tecla, fundado en 1171

 

Siguiendo con la Ruta Medieval en Tarragona, en la calle de Les Coques hay el antiguo Hospital de Sant Pau y Santa Tecla. Del antiguo hospital de Santa Tecla hoy sólo queda la fachada, y actualmente acoge la sede del Consell Comarcal del Tarragonès.

Observa la fachada del antiguo hospital, que conserva un porche remarcable constituido por cinco arcos de medio punto en la fachada principal y dos laterales en la fachada occidental.

Estos arcos se sostienen sobre pilares que decoran sus capiteles con ornamentación de tipo geométrico y vegetal. Las ventanas góticas de los pisos superiores corresponderían a la segunda etapa constructiva del edificio, que se inició a partir del siglo XV.

Imagen del antiguo Hospital de Santa Tecla. Foto: Manel R. Granell

 

La vida en la judería

 

Tarragona también tenía su judería. En este barrio vivía toda la comunidad judía, que desarrollaba su vida en torno a la plaza dels Àngels. Incluso tenía su propia salida y entrada en la ciudad y contaba con sinagoga, escuela y baños.

Actualmente, sin embargo, de la importante judería de Tarragona (se dice que una de las más grandes de Cataluña) queda muy poca cosa: algunos arcos góticos que podrás observar en el solar situado entre la plaza dels Àngels y la plaza d’en Rovellat (conocido como Ca la Garça), y un callejón que se adentra hacia la plaza del Fòrum (calle Talavera).

Imagen de la judería. Foto: Manel Antolí

Seguimos con el Castillo del Rey. En uno de los ángulos de la plaza del Rei observarás un imponente edificio que ha recibido diferentes nombres a lo largo de los siglos, lo que denota su huella y su importancia histórica: Pretorio romano, palacio de Augusto, torre de Pilatos o castillo del Rey.

El edificio forma parte del Conjunto Arqueológico de Tarraco, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO. El castillo medieval se levantó sobre una gran construcción romana del siglo I.

Imagen del Pretorio romano. Foto: Manel Antolí

Continuamos hablando de castillos y nos desplazamos al del Paborde. Desapareció a principios del siglo XIX y sólo se conserva la fachada septentrional, formada por la muralla romana y algunos elementos defensivos, como almenas y matacanes, todavía hoy bien conservados. Destaca la Torre del Arzobispo, con una gran sala cubierta con bóveda de cañón apuntada.

La Torre del Arzobispo, al fondo. Foto: Alberich Fotògrafs

 

Una iglesia en medio del Anfiteatro

 

En medio de la Anfiteatro encontraremos los restos de la Iglesia de Santa Maria del Miracle. Con una decoración sencilla, el templo tiene una planta de cruz latina con una sola nave, que a su vez está dividida en cuatro tramos limitados por columnas y arcos torales.

Imagen de la iglesia de Santa Maria del Miracle. Foto: Pep Escoda

Por último acércate a Tamarit, a unos 10 km de Tarragona centro. Podrás apreciar el recinto amurallado y los restos del antiguo castillo. El castillo fue construido en el siglo XI y derribado durante la guerra de los Segadores.

Aprovecha para ir a Cala Jovera y para realizar una visita guiada por el entorno natural de la desembocadura del río Gaià y la playa natural de Tamarit.

Castillo de Tamarit. Foto: Alberich Fotògrafs

¿Con ganas de descubrir esta Ruta Medieval por Tarragona? Te esperamos los 365 días del año para disfrutar de la ciudad y vivirla a fondo.

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