Mercado Central, el latido de Tarragona

mercat central tarragona
Fotografía: RV Edipress

Descubre el Mercado Central de Tarragona

Dicen que para conocer realmente cómo son las ciudades y los que viven en ellas, tenemos que buscar la clave en sus mercados.

Construido en 1915, el Mercado Central de Tarragona es un digno representante del espíritu mediterráneo de Tarragona, más dinámico que nunca después de la reforma culminada en 2017 que ha permitido dar nueva vida también a sus elementos modernistas.

Una nueva etapa en la que la esencia histórica del equipamiento continúa presente, pero con la ambición y el dinamismo propios del siglo XXI.

El Mercado Central de Tarragona y el Modernismo

La joya de todo mercado se encuentra, evidentemente, en su interior, en su gente, productos e historias.

Pero el envoltorio del Mercado Central de Tarragona no se puede menospreciar, y es que, por sí solo, las características de su imponente edificio ya justifican una visita.

El Mercado Central tiene la firma de uno de los arquitectos del Modernismo catalán más prolíficos en Tarragona, Josep Maria Pujol de Barberà.

A él le correspondió satisfacer una demanda histórica de la ciudad desde el siglo XIX: la creación de un gran mercado cubierto que unificara los diferentes puntos de venta al aire libre, que presentaban unas condiciones de higiene y comodidad deficitarias.

Lo hizo escogiendo la gran explanada ahora conocida como plaza Corsini, y que a principios del siglo XX era poco más que un descampado donde se jugaban partidos de fútbol.


Curiosamente, el lugar donde se alzó el Mercado Central está a pocos metros del corazón de la ciudad romana de Tarraco, el foro local del que se pueden visitar todavía hoy diferentes vestigios.

Muy cerca de donde los romanos, dos mil años atrás, iban a comprar y vender, Pujol de Barberà planteó un gran edificio rectangular, de tres naves, y elaborado en un material entonces innovador para Tarragona: el cemento armado u hormigón.

Se inauguró con un gran acto solemne en diciembre de 1915, e impactó tanto a los tarraconenses de principios del siglo XX, que incluso muchas canciones populares recogían la fascinación por el nuevo edificio.

mercat central tarragona interior
Fotografía: RV Edipress

El éxito del diseño del Mercado Central se explica, en parte, por su modernidad.

La estructura con tres naves y el uso de columnas de hierro forjado lo relacionan con el Mercado del Born de Barcelona, mientras que sus cuatro fachadas simétricas recuerdan el estilo vienés de la Sezession, y, especialmente, el edificio de Karlsplatz de Otto Wagner.

El tejado se recubrió de cerámica vidriada, un elemento que se perdió con sucesivas reformas y el impacto de los bombardeos de la guerra civil, pero que la reciente reforma ha rehabilitado.

mercat central tarragona façana
Fotografía: RV Edipress

Pero no todo es estética.

Pujol de Barberà ya planteó un mercado funcional, con espacio para más de 300 paradas, y con una iluminación tenue que evitara que los alimentos se estropearan por exceso de calor.

El Mercado Central de Tarragona en la actualidad

El Mercado Central, sin embargo, ha evolucionado mucho desde aquella época en la que las concesiones de las pequeñas paradas se otorgaban por un mes, o en la que el vendedor solo podía tener una única bombilla de 80 vatios para iluminarse.

El renovado mercado, que incorporó una nueva planta semisubterránea para locales comerciales, un hipermercado y un nuevo parking, se erige ahora en un espacio donde no solo se puede ir a comprar: también a degustar, aprender y contagiarse del latido de la ciudad.

mercat central tarragona interior
Fotografía: RV Edipress

Actualmente, el corazón del Mercado Central lo forman una cuarentena de paradas que cubren diversos sectores de alimentación: carne, verduras, frutas, pescado, frutos secos, especias, pastelería, pan, etc.

Productos de calidad y de proximidad, siempre de temporada, y con la sabiduría que transmiten los vendedores, muchos de ellos con una historia de generaciones detrás de sus mostradores.

En las paradas del mercado, sin embargo, podemos hacer mucho más que llenar la nevera: muchas de las paradas ofrecen degustaciones de sus productos, desde zumos de fruta fresca hasta un menú completo, pasando por especialidades como el sushi hecho al momento.

En el Mercado Central encontraremos un amplio espacio para sentarnos a tomar un café, una copa o una buena comida rodeados por la belleza de su arquitectura modernista.

mercat central tarragona interior
Fotografía: RV Edipress

La vida en la plaza Corsini ofrece también muchas otras posibilidades para pasar una jornada completa.

Cursos de cocina, talleres de decoración, catas, espectáculos, pintacaras… En el Mercado Central no dejan de mostrarnos nuevas facetas con las que sorprendernos.

Y a todo esto se suma un entorno comercial y de restauración repleto de propuestas, y que constituye uno de los corazones comerciales de Tarragona.

Fotografía: RV Edipress

Y no nos podemos olvidar de la última incorporación en este mercado del siglo XXI.

Ninguna visita podrá ser completa sin ver en acción el nuevo reloj carrillón del Mercado Central.

Cada día, siete figuras del cortejo popular de Santa Tecla bailan al son del pasodoble Amparito Roca (el himno de las fiestas de Santa Tecla en Tarragona), en la fachada principal del edificio.

Lo hacen a las 12 h y a las 18 h durante todo el año, y en un tercer pase a las 20 h durante los meses de verano.

Un ingrediente más de una oferta gastronómica y cultural que, seguro, os hará vivir vuestra visita con una sonrisa.

Fotografía: Mauri – Ajuntament de Tarragona
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